Hola, ya estamos en casa. Vinimos ayer el viaje fue largo pero bueno, salimos a las 10 de la mañana y tardamos 1 hora en salir de Andorra, como siempre las obras que se están realizando para mejorar la circulación. Os voy a contar un poco que es lo que hicimos en esas tierras. El lunes día 8, salimos de viaje hacia Andorra, llegamos como a las 18,30 horas. Estuvimos alojados en un hotel en La Massana, esperamos a Chema Puente que por razones particulares salió a las 14,30 de Madrid y llegó a las 22,00 horas al hotel, cenamos juntos y luego la Organización (VALLNORD) hizo una reunión para explicarnos a todos de que iba el encuentro y lo que íbamos a hacer al día siguiente, nos acostamos pronto después de saludar y hablar un poco con amigos y compañeros. Al día siguiente estábamos desayunando a las 8,00 de la mañana, cogimos mi coche y nos fuimos a la pistas de esquí de Ordino Arcalís. Que pistas, que maravilla de nieve y además esquiábamos practica mente solos. La Organización nos dijo que nos pasáramos por la tienda de alquiler de esquíes y nos dejó las tablas y los palos, por cierto unas tablas magníficas y muy ligeras. Estuvimos esquiando hasta las 13,30 y luego nos llevaron a un restaurante de pistas y nos dieron una comida típica, después bajamos esquiando y nos fuimos a descansar al hotel, bajamos a Andorra hicimos unas compras y volvimos para la cena y nos acostamos temprano.
Al día siguiente y después de desayunar la recepcionista del hotel nos dice que durante la noche a nevado mucho y que se necesitan cadenas si queremos esquiar en el mismo lugar que el día anterior es decir en Ordino Arcalís y que nos recomendaba ir a la otra estación de la Organización a Pal Arinsal que el acceso estaba limpio y además esa estación estaba mejor orientada y no hacía tanto frió como la de Ordino que está al Norte, así lo hicimos y disfrutamos un montón, hasta que alrededor de las 14,00 horas empezó a empeorar y nos fuimos al restaurante a comer todos juntos. Después bajamos a por el coche que lo teníamos en un aparcamiento de la estación, bajamos en un funicular. Cuando llegamos al hotel, recogimos las cosas y nos pusimos viaje a GRANDVALIRA, está cerca de la frontera con Francia. Cuando llegamos estaba nevando y decidimos dejar el coche en un aparcamiento público junto al hotel, nos dio un poco de reparo dejar el coche 2 días en la calle con el tiempo que hacía. A las 20,00 horas la Organización de Grandvalira nos dio una reunión y nos citó para el día siguiente a las 8,00 horas desayunando y de allí fuimos a por las tablas y los bastones y subimos en un telecabina a pistas, lo cómodo es que el hotel y el telecabina están juntos. Cuando llegamos a pistas según el nivel que teníamos nos pusieron un profesor con cada grupo para que nos acompañaran por la estación. Esta estación es muy grande con muchos kilómetros de pistas y es muy normal perderse. El profesor Javier, una persona entrañable y conocedor de la montaña, no solo de la andorrana sino también de la sierra de Guadarrama, además de estar metido en el negocio de los helicópteros con un amigo mío, coincidencias de la vida. El profesor nos dijo que nos abrigáramos porque hacía mucho frío, la temperatura era de unos 15 º bajo cero, pero la sensación térmica era de unos 25º bajo cero y podíamos tener problemas porque además entraba otra tormenta, así que con muy buen criterio siempre nos llevó por pistas del bosque que estaban mas resguardadas y esquiamos muy bien, aunque a mi por la falta de costumbre me dolían los cuadricets, pero descansaba de vez en cuando y seguí, bueno creo que no lo hice mal del todo, pero como depende mucho de las tablas y como estas eran magníficas pues no tuve muchos problemas. A la hora convenida nos fuimos a comer y después bajamos esquiando hasta coger el telecabina y llegar al hotel, donde fuimos citados a las 20,00 horas para ir a cenar a un sitio especial, ahora os cuento. Cuando llegó la hora había un autobús esperando, nos subimos a el y nos llevó en dirección a la frontera con Francia, con cierta dificultad porque seguía nevando. Llegamos a una parte de la estación que se llama Grandvalira Grau Roig, allí estaban esperándonos 2 ratrac, esas máquinas poderosas que se mueven en la nieve como si fuesen animales antediluviano. Íbamos detrás en una especie de vagón con asientos que estaba enganchado a la máquina. Nos pusimos en marcha, la máquina encendió sus potentes faros y nos pusimos en marcha y después de unos 20 minutos, las máquinas se paran y nos bajamos. Estábamos en medio de la montaña con mucha nieve y al lado de un refugio en la parte denominada el Pla de Cubil. Entramos en el refugio y nos estaba esperando una estupenda chimenea. El local estaba todo decorado con fotos, antiguos artilugios de nieve y montaña, esquíes y bastones antiguos, cuchillas para patinar en el hielo (de madera), etc. y carteles de festivales de perros de montaña. Cenamos todos juntos y al terminar nos esperaban otra vez las máquinas para llevarnos al autobús de regreso al hotel. Al día siguiente nos fuimos para casa. Y eso es todo, como veréis unos días de deporte, aventura y amigos, un buen comienzo de las fiestas de Navidad.
Al día siguiente y después de desayunar la recepcionista del hotel nos dice que durante la noche a nevado mucho y que se necesitan cadenas si queremos esquiar en el mismo lugar que el día anterior es decir en Ordino Arcalís y que nos recomendaba ir a la otra estación de la Organización a Pal Arinsal que el acceso estaba limpio y además esa estación estaba mejor orientada y no hacía tanto frió como la de Ordino que está al Norte, así lo hicimos y disfrutamos un montón, hasta que alrededor de las 14,00 horas empezó a empeorar y nos fuimos al restaurante a comer todos juntos. Después bajamos a por el coche que lo teníamos en un aparcamiento de la estación, bajamos en un funicular. Cuando llegamos al hotel, recogimos las cosas y nos pusimos viaje a GRANDVALIRA, está cerca de la frontera con Francia. Cuando llegamos estaba nevando y decidimos dejar el coche en un aparcamiento público junto al hotel, nos dio un poco de reparo dejar el coche 2 días en la calle con el tiempo que hacía. A las 20,00 horas la Organización de Grandvalira nos dio una reunión y nos citó para el día siguiente a las 8,00 horas desayunando y de allí fuimos a por las tablas y los bastones y subimos en un telecabina a pistas, lo cómodo es que el hotel y el telecabina están juntos. Cuando llegamos a pistas según el nivel que teníamos nos pusieron un profesor con cada grupo para que nos acompañaran por la estación. Esta estación es muy grande con muchos kilómetros de pistas y es muy normal perderse. El profesor Javier, una persona entrañable y conocedor de la montaña, no solo de la andorrana sino también de la sierra de Guadarrama, además de estar metido en el negocio de los helicópteros con un amigo mío, coincidencias de la vida. El profesor nos dijo que nos abrigáramos porque hacía mucho frío, la temperatura era de unos 15 º bajo cero, pero la sensación térmica era de unos 25º bajo cero y podíamos tener problemas porque además entraba otra tormenta, así que con muy buen criterio siempre nos llevó por pistas del bosque que estaban mas resguardadas y esquiamos muy bien, aunque a mi por la falta de costumbre me dolían los cuadricets, pero descansaba de vez en cuando y seguí, bueno creo que no lo hice mal del todo, pero como depende mucho de las tablas y como estas eran magníficas pues no tuve muchos problemas. A la hora convenida nos fuimos a comer y después bajamos esquiando hasta coger el telecabina y llegar al hotel, donde fuimos citados a las 20,00 horas para ir a cenar a un sitio especial, ahora os cuento. Cuando llegó la hora había un autobús esperando, nos subimos a el y nos llevó en dirección a la frontera con Francia, con cierta dificultad porque seguía nevando. Llegamos a una parte de la estación que se llama Grandvalira Grau Roig, allí estaban esperándonos 2 ratrac, esas máquinas poderosas que se mueven en la nieve como si fuesen animales antediluviano. Íbamos detrás en una especie de vagón con asientos que estaba enganchado a la máquina. Nos pusimos en marcha, la máquina encendió sus potentes faros y nos pusimos en marcha y después de unos 20 minutos, las máquinas se paran y nos bajamos. Estábamos en medio de la montaña con mucha nieve y al lado de un refugio en la parte denominada el Pla de Cubil. Entramos en el refugio y nos estaba esperando una estupenda chimenea. El local estaba todo decorado con fotos, antiguos artilugios de nieve y montaña, esquíes y bastones antiguos, cuchillas para patinar en el hielo (de madera), etc. y carteles de festivales de perros de montaña. Cenamos todos juntos y al terminar nos esperaban otra vez las máquinas para llevarnos al autobús de regreso al hotel. Al día siguiente nos fuimos para casa. Y eso es todo, como veréis unos días de deporte, aventura y amigos, un buen comienzo de las fiestas de Navidad.
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